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Conmoción en España ante asesinatos de mujeres
Sale del closet la agresión homofóbica.
Por Jenaro Villamil


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MADRID, 15 MAYO 2004. Una conmoción social y mediática se ha generado en España durante las últimas semanas ante un brote de violencia de género y homofóbica.

Grupos feministas y lésbico-gays están denunciando dos plagas que afectan a ambos sectores: el machismo en sus expresiones de violencia contra las mujeres y los homosexuales y la ineficacia de las autoridades judiciales para frenar la escalada de crímenes de odio.

Las cifras sobre los asesinatos de mujeres y la violencia doméstica no son nada alentadoras. Según el Instituto de la Mujer, alrededor de dos millones de mujeres pueden considerarse maltratadas en España, un país de 43 millones de habitantes. O sea, alrededor del 11 por ciento de las mujeres del país.

En los últimos ocho años, cerca de 600 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas, según el Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, Jesús Caldera. Más de 100 fueron asesinadas en el 2003, un aumento de más del 54 por ciento respecto al año anterior. En el 2003, se presentaron alrededor de 43,000 denuncias de violencia doméstica.

El Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia reportó que este año ya se han registrado 22 asesinatos de mujeres, tres de los cuales ocurrieron a fines de abril y principios de mayo.

Quemados vivos
Uno de los casos que más ha estremecido a la opinión pública fue el triple crimen, ocurrido el 30 de abril en la comunidad valenciana de Alzira. Ismael Pablo Rodríguez, de 45 años, quien había recibido previamente una orden judicial de alejamiento, mató a su ex compañera Jenny Lara Castillo, de 36 años, y a sus dos hijos, Keit, de ocho años, y María, de cinco, prendiendo con gasolina el piso donde dormían.

El triple crimen mereció la nota principal del periódico El País: “Un hombre mata a su ex mujer y a dos hijos tras una cadena de fallos policíacos y judiciales” y de todos los telenoticiarios. Desde hacía cinco años, la mujer asesinada pedía ayuda a las instituciones, incluyendo una denuncia judicial en el 2001. El asesino fue absuelto previamente en 2001 y en 2003 por dos juzgados diferentes de Alzira. Sólo fue en diciembre del 2001 que un tercer juzgado de la misma comunidad le ordenó no acercarse a 200 metros, o menos, de la víctima. Según los familiares de ésta, la orden nunca se cumplió.

Un día antes del crimen, Jenny llamó a la policía porque el agresor la había amenazado de muerte por teléfono. La policía, sin embargo, la dejó sin vigilancia. A las 4:30 de la madrugada del 30 de abril, Pablo Rodríguez cumplió sus amenazas. Entró a la vivienda, la incendió con gasolina y huyó. La policía lo detuvo media hora más tarde mientras dormía plácidamente en su domicilio.

Por esos mismos días se conocieron otros dos casos más. En Málaga, el ucraniano Ihor D. asesinó con ocho cuchilladas a su esposa Irina, de 25 años, y a su hijo de apenas 8 meses de edad. Ihor declaró a las autoridades que “no soportaba” el llanto del bebé.

Mientras tanto, en Getafe, una comunidad de Madrid, un hombre de 44 años de edad asestó cerca de 20 puñaladas a su compañera, de 46 años, y después se entregó a la policía con las manos ensangrentadas.

El lunes 4 de mayo, en Barcelona, un homicida prófugo asesinó a María Engracia, de 54 años, y a su hija Silvia, de 31, que vivían juntas. El móvil no ha quedado determinado, ya que no hubo robo. El asesino se ensañó con las mujeres, en particular con la más joven, que presentó numerosas heridas producidas por un cuchillo de grandes dimensiones.

Crímenes homófobos y xenofobia
Menos documentados y difundidos que los asesinatos de mujeres y los casos de violencia doméstica, los delitos homofóbicos se suceden en España, pero ni siquiera el 10 por ciento se reportan a las autoridades, según distintos colectivos lésbicos y gays.

El caso reciente más sonado ocurrió el 17 de abril, a las 11 de la noche, cuando una pareja gay, de 35 y 43 años de edad respectivamente, fue brutalmente atacada por un grupo de cinco “skinheads” en la estación de trenes barcelonesa de Paseo de Gracia. Según los testigos, los atacantes patearon a la pareja, mientras les gritaban “¡Maricones de mierda, hemos de acabar con vosotros!”.

Los dos agredidos fueron trasladados a la unidad de cuidados intensivos del hospital de Barcelona. El mayor sigue hospitalizado con graves contusiones en la cabeza. Su compañero más joven fue dado de alta al día siguiente. Los atacantes fueron detenidos por los guardias de los trenes suburbanos.

Los hechos se conocieron cinco días después, cuando la Coordinadora Gay Lesbiana de Barcelona los denunció ante las autoridades y la prensa española, subrayando que la agresión ocurrió ante la total pasividad de las personas que se encontraban en la estación del tren.

“Hacía muchos años que un hecho como éste no ocurría en Barcelona”, precisó Albert Barberá, secretario general de la Coordinadora catalana. El problema esencial, según la organización SOS Racismo, es que el movimiento “skinhead” está renaciendo en los últimos años en España como respuesta al fenómeno de la inmigración y a la aceptación social de la homosexualidad.

El registro de SOS Racismo indica que, además de este último ataque homofóbico, se han registrado otros de índole xenofóbico en las poblaciones de Sabadell, Granollers, Terrassa, Castellar, Reus, Rubí y Cornellá, todas en Cataluña. La Conserjería del Interior tiene identificados la presencia de grupos de jóvenes violentos en, por lo menos, 36 municipios catalanes.

Según las cifras de la misma organización, se producen anualmente en España unas 4,000 agresiones a cargo de “skinheads” neonazis. Se estima que hay unos 14,000 jóvenes entre 17 y 25 años que forman parte de los más de 70 grupos de este tipo organizados en todo el país.

No todas las agresiones homofóbicas en España son obra de los neonazis. En Madrid, el año pasado, grupos de jóvenes de origen árabe perpetraron algunos de estos actos de violencia, según datos del Programa de Información y Atención a Homosexuales y Transexuales de la capital española.

La mayoría de las agresiones en Madrid ocurrieron a altas horas de la madrugada en los alrededores de centros de encuentro gay. Los agresores eran casi siempre grupos de hombres jóvenes.

Deficiencias jurídicas
El Código Penal español, en su capítulo IV, artículo 22 establece como agravantes de los delitos los “motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, sexo u orientación sexual, o la enfermedad o minusvalía que padezca”.

Es el único instrumento que opera en todo el país para penalizar con mayor rigor tanto los asesinatos de mujeres como los delitos homófobos. La figura de “crímenes de odio” no existe en el Código Penal español y la discusión sobre este tema apenas se está iniciando tanto en los colectivos feministas como lésbico-gays.

La discriminación laboral por orientación sexual sí está prohibida. La legislación española se ajusta a la normas antidiscriminatorias adoptadas por el Parlamento Europeo. El año pasado se registraron 30 casos de discriminación laboral por homofobia.

Para distintos especialistas, en materia de violencia de género el principal problema en España hoy es la falta de coordinación entre jueces, fiscales y policías para evitar la muerte de mujeres que han denunciado ser víctimas de agresiones sexuales o de intentos de homicidio.

El nuevo gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero presentará al Congreso una Ley Integral contra la Violencia de Género antes de fines de junio. Zapatero ha prometido aplicar la Ley enérgicamente en cuanto ésta se apruebe, meidante un plan de acción urgente y bien financiado.

Mientras tanto, su gobierno tomó el pasado viernes medidas de emergencia para obligar a los agresores a cumplir las leyes ya en vigor y custodiar mejor a las más de 6,000 mujeres que tienen en España una orden de protección. Entre otras cosas, los tribunales podrán ahora disponer el arresto de quienes violen dichas órdenes y suspenderles el derecho de visitar a sus hijos. También se asignarán más policías especializados en violencia doméstica y se creará una línea telefónica de ayuda para las mujeres amenazadas.



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