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Las lesbianas y el caballo de Troya
La Rev. Margarita Sánchez se prepara para lo que se avecina.


Reverenda Margarita Sánchez de León. The Gully

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27 FEB. 2004. Hace poco, The Gully conversó con varias lesbianas latinas sobre el futuro del activismo lésbico en esta nueva y contradictoria era de globalización y fundamentalismo galopantes y visibilidad lgbt sin precendentes a nivel internacional.

Una de las entrevistadas fue la Reverenda Margarita Sánchez de León, lesbiana puertorriqueña y activista en pro del cambio social. Veterana de proyectos progresistas como el grupo de estudio y discusión Colectivo de Concientización Gay y el de lesbianas feministas Nosotras Diez, la revista Sal Pa' Fuera y el Proyecto de Derechos Humanos para Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transgénero, la Reverenda Sánchez de León es hoy directora ejecutiva de Amnistía Internacional, Sección de Puerto Rico.

Desde su actual cargo, la Reverenda Sánchez de León continúa trabajando con temas y organizaciones lgbt de la isla. En 2003, ayudó a organizar una protesta ante el Tribunal Supremo de Puerto Rico para denunciar la decisión de ese alto foro judicial en contra de la aplicación a parejas del mismo sexo de la Ley para la Prevención de la Violencia Doméstica. También apoyó en la corte una demanda judicial por discriminación en el empleo. En junio, la comunidad lgbt de Puerto Rico logró la revocación de la ley que penalizaba la "sodomía" en la isla.

Además de los temas lgbt, la Reverenda Sánchez de León se ocupa de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, las personas sin hogar y las que viven con el VIH/SIDA y el movimiento antimilitarista.

The Gully: En 2003, los Estados Unidos invadieron a Irak, Brasil presentó la primera resolución en la historia de las Naciones Unidas que reconoce que los derechos lgbt son derechos humanos, tanto Puerto Rico como Estados Unidos eliminaron sus leyes anti-gay contra la "sodomía", en México se realizó la primera Marcha de Lesbianas de Latinoamérica, en Egipto la policía siguió arrestando a hombres presuntamente gays, las relaciones israelo-palestinas se deterioraron aún más y el fundamentalismo religioso ganó aún más fuerza del Medio Oriente a Europa oriental.

¿Qué acontecimiento, ya sea directamente lgbt o general, fue el que tuvo mayor impacto en ti en 2003?

Sánchez de León: No podría decir cual me impactó más. Todos fueron importantes. Pero cuando miro en su conjunto los sucesos de este pasado año, pienso que muchas de nuestras luchas han logrado un gran avance y que los sectores conservadores y fundamentalistas (tanto religiosos como políticos) están respondiendo duramente contra ese crecimiento y adelanto. No escogí ningún evento en particular pues creo firmemente que todo está interconectado y que nuestras luchas requieren cada vez más una mirada global.

¿En qué esfera crees que las lesbianas latinas o latinoamericanas han logrado más avances en los últimos cinco años?

Me parece que el área de mayor progreso ha sido la visibilidad. En 2003, creo que el acontecimiento más importante fue la marcha en México y la constancia del activismo.

¿Cuáles son los obstáculos principales que quedan y qué estrategias se pueden utilizar para superarlos?

Me parece que todavía hay mucho que hacer en lo relacionado a los derechos de las familias formadas por personas gays, lesbianas bisexuales y tránsgenero. Ésta es una región en la que se nos golpea muy duro. El discurso a la nación norteamericana del Presidente George W. Bush [en enero de este año] habla por si solo. En la medida de lo posible, hay que sacar aún más a la luz las historias de nuestras familias y de nuestras relaciones. Además, debemos continuar con el trabajo en alianza con otras organizaciones y sectores más allá de la comunidad lgbt.

¿Crees que grupos de derechos humanos en general como Amnistía Internacional o Human Rights Watch han avanzado mucho en su entendimiento de cómo las cuestiones lgbt encajan en su labor?

Bueno, ahora como Directora de una Sección de Amnistía Internacional esa pregunta me parece retadora. Ciertamente, estas organizaciones han tenido que reestructurarse para responder a las luchas de sectores que antes no estaban reconocidos dentro del discurso y la lucha más tradicional de los derechos humanos. Ese es el caso de la mujeres y también de las personas lgbt.

El reto para organizaciones como Amnistía Internacional vino de las organizaciones de mujeres y de organizaciones lgbt que supieron articular muy bien sus luchas y sus reclamos e incluso plantear severas críticas a la forma en que los derechos humanos eran entendidos. Creo que al menos organizaciones como Amnistía Internacional captaron el mensaje y han integrado bastante bien estas luchas a su trabajo. Todavía quedan pasos que dar y me parece que la organización se está moviendo para lograr integrar los cambios que hacen falta.

¿A dónde esperas que lleguen las lesbianas latinas en 2008?

Esperaría mayor fuerza en todos los grupos, una capacidad inmensa para reaccionar y además ser proactivas. Lo espero y es necesario, pues pienso que se avecinan tiempos de dificultad por la presión de los sectores fundamentalistas religiosos y políticos.

A medida que aumenta la población latina en Estados Unidos y aumenta el tránsito de ida y vuelta con los países de origen, ¿qué impacto tendrá el activismo lésbico latinoamericano en las lesbianas latinas de EE.UU. y viceversa?

Siempre he tenido la idea loca de que esos movimiento poblacionales serán el caballo de Troya que desgaste a los imperios, los del norte pero también todos los países que tienen el poder económico y la hegemonía política.


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