Homofobia en América Latina
Parte 1: De Porfirio a los Montoneros
Una persecución institucionalizada, tanto por el Estado como por la sociedad civil.

Por Norma Mogrovejo


Detalle de un retrato de Porfirio Díaz por José Guadalupe Posada.

Homofobia
Homofobia = violencia política

Homofobia en América Latina
Parte 1: De Porfirio a los Montoneros
Parte 2: Técnicas del odio

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21 ABRIL 2003. América Latina, heredera de la tradición judeocristiana, no está exenta de la persecución de lesbianas, gays, transgéneros y bisexuales. Los pocos registros históricos que existen dan cuenta de una persecución institucionalizada, tanto por el Estado como por la sociedad civil.

Tres casos históricos en tres países latinoamericanos, en tres épocas diferentes, ilustran la virulencia de esta persecución.

Perfidia porfirista
A principios del siglo pasado se registra en el México del dictador Porfirio Díaz un célebre caso de humillación de homosexuales. El 20 de noviembre de 1901, la policía irrumpe en una casa particular para acabar con un “baile de invertidos”, arrestando a cuarenta y un “catrines lagartijos” [dandies, petrimetes] ataviados, algunos, con ropas de mujer.

Los grabados satíricos de José Guadalupe Posada los muestran en parejas, elegantes y bigotones, del brazo de grotescas “damas” que ostentan chongos [moños de pelo] y vestidos largos. En la calle se les insulta y apedrea. Sirven, por un rato, para reactivar el ingenio popular y la inagotable capacidad de escarnio que de inmediato instituye la cifra de 41 como una señal infamante, alusiva al número de “raritos”, muchos de los cuáles, después de aquella fiesta, terminan exiliados en la península de Yucatán, condenados a varios años de trabajos forzados.

Medio siglo más tarde, en Chile, ya no bastan el arresto y la humillación. En la década de 1950, bajo el régimen del ex dictador militar Carlos Ibáñez del Campo, se promulga una ley que persigue y encarcela a homosexuales y mendigos. En una de las razzias en contra de los primeros, un grupo de aproximadamente cincuenta travestis son subidos a un barco y lanzados al mar, según informó la activista lésbica chilena Marloré Morán en diciembre de 2002.

Odiados a diestra
En la Argentina, a mediados de 1975, el semanario fascista El Caudillo, ligado al gobierno peronista, llama a acabar con los homosexuales y propone que se les linche.

La publicación hace abierta referencia al Frente de Liberación Homosexual (FLH), que había apoyado la segunda subida al poder de Perón, en 1973, e intentado, sin éxito, sensibilizar a los sectores políticos sobre la relación entre liberación nacional y liberación sexual.

Poco después, el ala fascista del peronismo empapela a Buenos Aires con carteles contra el izquierdista Ejercito Revolucionario del Pueblo (ERP), los homosexuales y los drogadictos. Simultáneamente, se reanudan las razzias contra bares gays y militantes gays son detenidos y golpeados por la policía, llegándose a allanar el domicilio de uno de ellos.

En un reportaje público, la Juventud Peronista niega la participación gay en sus filas. En un acto, militantes de los Montoneros, grupo armado de la izquierda peronista, lanzan la consigna: “No somos putos, no somos faloperos [drogadictos]”.

Despreciados a siniestra
Desencantado del peronismo, el Frente de Liberación Homosexual intenta volcarse a la izquierda, pero las agrupaciones izquierdistas se corren de lugar en las manifestaciones callejeras para no quedar cerca de ellos. El FLH logra arengar desde los micrófonos de un club nocturno gay, pero es expulsado de él bajo la acusación de comunista. Poco después ese club, Monjil, es baleado por comandos derechistas, sus concurrentes son agredidos y, finalmente, el local es clausurado.

Producido el golpe militar de marzo de 1976 que derroca a Perón, los últimos miembros del FLH consideran que carecen de toda posibilidad de seguir funcionando y deciden disolver el grupo en julio de ese año. Algunos de los militantes huyen a España, donde organizan un FLH argentino en el exilio.

En la Argentina, mientras tanto, la dictadura militar de Videla desata una persecución sistemática contra los homosexuales. Además de imposibilitar toda forma de organización, la represión obliga a lesbianas, gays, bisexuales y transgéneros argentinos a destinar todas sus energías a la supervivencia individual.

En 2001, cien años después de la humillación de los 41, la Comisión Internacional de los Derechos Humanos de la Comunidad Gay y Lésbica documentó en México 275 asesinatos relacionados con la orientación sexual de la víctima. A decir de la coordinadora para América Latina de la Comisión, si se quiere tener una verdadera aproximación al tema de la homofobia, esta cifra debe multiplicarse por cinco, “porque mucha gente vive y muere en el clóset”.

Norma Mogrovejo, investigadora en la Universidad de la Ciudad de México y el Archivo Histórico Lésbico "Nancy Cárdenas", es la autora de Un amor que se atrevió a decir su nombre. La lucha de las lesbianas y su relación con los movimientos homosexual y feminista en América Latina.


Enlaces

2001: Los cuarenta y uno, cien años después, Miguel Hernández Cabrera
2002: Informe derechos humanos – MOVILH, Chile
1973: Entrevista con tres miembros del Frente de Liberación Homosexual de Argentina


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