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La primera vez que oí hablar de la homosexualidad fue en el contexto de la crisis del SIDA, cuando se culpaba a los hombres gays...

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La única lesbiana en Irán

22 SEPT. 2002. Niloufar, de 30 años de edad, vive en los EE.UU. desde hace dos años. En esta conversación a principios de año nos contó sus experiencias como lesbiana, iraní e inmigrante. Niloufar nos pidió no divulgar su apellido, en caso de que no consiga prolongar su visa estadounidense y tenga que volver a Irán.

THE GULLY: Para una lesbiana como tú, ¿cómo fue criarse en Irán?

NILOUFAR: Yo vivía en Bélgica con mi familia cuando empecé a darme cuenta de que era lesbiana. Tenía entonces 15 o 16 años. El estar en Europa no me facilitó las cosas en lo absoluto porque yo estaba todavía metida dentro de mi familia iraní. Salir del closet me fue, en general, muy difícil.

La primera vez que oí hablar de la homosexualidad fue en el contexto de la crisis del SIDA, cuando se culpaba a los hombres gays por la difusión de la enfermedad. Yo era francamente homofóbica pero, a la vez, me atraían las mujeres. Como no podía aceptarme a mí misma como lesbiana, tampoco concebía lo de salir del closet, ni lo de decírselo a mis padres o a mi familia o a nadie. Superar esto me llevó unos diez años.

¿Cuándo volviste a Irán, conociste allá a otras lesbianas?

Sí y no, porque allá hay mucha gente que se siente atraída por personas del mismo género, pero que no se identifican como gays. No entienden lo que significa ser gay o lesbiana. Incluso, no tienen palabras para expresarlo. Sencillamente se imaginan que, pase lo que pase, un buen día se van a casar.

Esto es algo que realmente está cambiando en Irán, en casi todas partes, a medida que la gente logran acceso a la Internet y a las antenas para TV por satélite. En Irán ya la gente está empezando a concebir la posibilidad de identificarse como gays o lesbianas y a creer que llegará el día en que serán aceptados. Y, cosa aún más importante, la gente lgbt está empezando a aceptarse a sí misma.

Hace poco conversé con una chica que llegó de Irán hace apenas seis meses, que me dijo que ya hay una comunidad gay y lesbiana en Teherán. Que son cientos de personas. Y que hacen su vida social dentro de sus casas o comunicándose por la Internet.

Las cosas son muy diferentes ahora que uno puede encontrar a otros que se identifican como lesbianas o gays. Cuando yo vivía allá, yo creía que era la única lesbiana que existía en Irán.

¿Es diferente salir del closet en Irán si eres hombre que si eres mujer? (En la medida en que salir del closet es posible, dado que puede costarle a uno la pena de muerte).

Los hombres tienen mucha más libertad en la sociedad iraní. Les es más fácil conocer a otros hombres gays. En Teherán hay lugares donde los hombres gays se congregan, pero las mujeres no tenemos nada parecido. Lo único que le facilita la vida a las lesbianas es el que su existencia ni siquiera se reconoce.

¿Y las diferencias de clase social? En la España de Franco, muchos gays de las clases pobres pararon en la cárcel, o corrieron una suerte peor, mientras que algunos de las clases privilegiadas recuerdan hoy con nostalgia aquellos tiempos, que dicen fueron los mejores de sus vidas.

En Irán, con dinero y conexiones se consigue un poquito de flexibilidad si uno se mete en aprietos o si la policía lo arresta a uno. Sin embargo, ser gay es menos aceptado en la clase alta. De modo que, a la postre, ser miembro de la clase alta no es una ventaja para uno.

Vives en EE.U. hace dos años. ¿Tienes en general mucho contacto con la comunidad inmigrante iraní?

No, porque sé que no son muy tolerantes y porque sé que yo parezco lesbiana y no quiero que me claven la vista. No me siento cómoda con ellos. Siguen siendo muy prejuiciados. Aunque vivan en este país. Muchos todavía creen que la homosexualidad es una cosa occidental, que estamos imitando a los occidentales, que no somos realmente gays, sino que estamos pretendiendo serlo. Es por eso que tenemos que salir del clóset. Sólo si nos ven la cara van a creer que existimos.

Irán parece estar al borde del cambio. Según la prensa extranjera, parece que las manifestaciones públicas son cada vez más frecuentes...

Dentro de Irán la sociedad está cambiando, aunque el gobierno siga siendo el mismo. Lo importante es tener acceso a la información por la Internet y la televisión por satélites.

Y sí, es cierto. Hay muchas más manifestaciones de calle. En Irán hay un montón de problemas económicos. No sólo económicos, sino también políticos. La gente está cansada, ya no puede más. Aunque el gobierno arreste a participantes en las manifestaciones, los obligue a someterse a “entrevistas” y trate de castigarlos de modo ejemplar, yo creo que el país ha llegado a un punto en que las autoridades ya no pueden con él. La gente está harta.

En Irán, la sociedad civil es muy activa, mucho más que en otros países musulmanes donde quienes no están de acuerdo con la situación imperante son quizás más pasivos. Pese a la situación en que las mantiene el régimen, las mujeres siguen dando la batalla y están logrando recuperar sus derechos. El 53 por ciento de los estudiantes universitarios son en la actualidad mujeres, lo cual es positivo.

La mayoría de los movimientos reformistas iraníes, por lo menos los conocidos por la prensa occidental, siguen siendo islámicos, y se diferencian solamente por la forma en que interpretan el Islam. ¿Crees posible que, sin un gobierno laico, haya algún día cabida para la gente lgbt en Irán?

Es cierto que todos los movimientos reformistas en Irán se basan en el Islam, pero esto se debe, sencillamente, a que el gobierno ha declarado ilegales a los demás movimientos. Sin embargo, creo que el Irán está gravitando lentamente hacia la democracia y que el hablar de “democracia islámica”, o cristiana, o judía o de cualquier otra “democracia religiosa”, es un oxímoron. Estoy convencida de que Irán tendrá un gobierno laico en el futuro. Es sencillamente inevitable. ¡Pero se va a demorar un poco!

Y no, no creo que un gobierno islámico le vaya a dar jamás cabida a la gente lgbt en Irán.

¿Cuál es la situación de los iraníes lgbt que viven actualmente fuera de Irán?

Los iraníes que viven fuera de Irán no nos aceptan. Es por eso que tenemos que educar a nuestra comunidad.

Homan [un grupo lgbt iraní] existe hace 10 años y sigue sólo teniendo, a lo sumo, apenas una docena de miembros. En Los Ángeles [durante una reunión reciente] nada más tuvimos 10 participantes de diferentes países. E incluso en la reunión, nadie quería que le sacasen una foto. En el desfile del Orgullo Gay de San Francisco, el muchacho que llevaba la bandera iraní no era iraní. Discutimos esto durante la reunión, que por lo menos debería haber uno de nosotros dispuesto a dar la cara públicamente. Pero los que tienen familiares aquí en EE.UU. tienen mucho miedo de salir del clóset, aparte de que hay otras consecuencias. Por ejemplo, uno no podría volver a Irán a visitar a los familiares. Y si la visa estadounidense expirase o si a uno lo deportasen... Bueno, es un riesgo tremendo. Sobre todo en estos momentos.

¿Cómo te han afectado a ti, personalmente, los ataques del 11 de septiembre y sus secuelas?

El ataque de septiembre fue una tragedia terrible. Me conmocionó profundamente. Así y todo, nunca me imaginé lo que habría de desencadenarse a continuación: el clima anti-medio-oriental, anti-musulmán, anti-árabe, las agresiones, los estereotipos contra esas personas. Me consternó. Me recordó la agresiones físicas y morales contra los homosexuales que he presenciado y experimentado en carne propia toda mi vida. Esto es, por supuesto, una gran ironía. La pregunta que me hago ahora, como “lesbiana iraní” (y marginada por partida doble) es si voy a encontrar algún día un lugar en que yo me sienta como en casa. Si voy a sentirme algún día cómoda en algún lugar.

Enlaces:

Para Khanaye Doost, un sitio para mujeres lbt iraníes. En inglés solamente.

Para el grupo lgbt iraní Homan. En inglés solamente.

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